jueves, 12 de junio de 2008

Estudio sobre la aceptación de la pornografía en México.

¡Las encuestas mienten! O al menos eso fue lo que pensé esta mañana al leer los resultados sobre la aceptación de la pornografía en México. Según Parametría, el 39% de los mexicanos considera que la pornografía debería ser ilegal para todas las personas. Me parece un porcentaje altísimo. Luego, al preguntarles si habían visto una película pornográfica en el último año, el 77% respondió que no. Nuevamente me parece un porcentaje enorme. ¿Qué pasó? ¿Fue un error metodológico? ¿Los encuestados mintieron? ¿Será que así somos?

Aunque no sé la respuesta a esto no puedo dejar de "pegar el grito" y expresar mi opinión. Yo no les creo. A Parametría sí le creo los resultados. A quienes no les creo nada es a los mexicanos que respondieron. Debe haber, efectivamente, un buen número de personas convencidas de que la pornografía debería ser ilegal, pero no tantas. ¿O sí? Tampoco es que deba estar disponible para todo el mundo. Creo que la pornografía no debería estar tan a la mano como lo está para los menores de edad, pero esa es sólo mi opinión.

He aquí parte de los resultados:





El estudio y las imágenes pertencen a la Encuesta General Social 2008, generada por Parametría y El Colegio de México. El reporte completo sobre pornografía puede consultarse en www.parametria.com.mx bajo el título "Pornografía en México". Resultados válidos para el 14/04/2008.

Shocking....

V.

miércoles, 11 de junio de 2008

"10 cosas que no deberías hacer en el D.F."" #1

Este es el primero de una serie de posts que pretendo hacer: "10 cosas que no deberías hacer en el D.F.". No creo que sean consecutivos dado que el sábado me voy a Los Angeles y seguro tendré algo que postear al respecto. Sin embargo, no quería dejar pasar más tiempo. Dicho esto:

1.- Pedir un cóctel en "cualquier" lugar sólo porque aparece en la carta.

En general, creo que encontrar buena coctelería en en D.F. es difícil. Muchos lugares aseguran poder servir un trago decente y pocos son los que lo logran.

Puede ser que esté siendo un poco dura. Considerando el número de lugares que hay en el D.F., debe haber varios que cumplan con el cometido. La cosa es que yo he visitado muy pocos de esos. Puede ser, también, que parte de la culpa sea mía. Digo, ¿a quién se le ocurre pedir un martini o un cosmo en el cine?

Hace aproximadamente un año y medio salí con Gil al Daruma de Cuicuilco. Pedimos sushi, platicamos y se me antojó un martini. Cuando el gerente se acercó a preguntarnos si se nos ofrecía algo más yo le pedí un martini, a lo que él contestó, de inmediato: "Disculpe, pero se nos acabó el martini". Dirigí mi mirada sobre su hombro y hacía la barra. A lo lejos vi ginebra y un par de botellas de vermouth. ¿Cómo que se había acabado? Sólo que no tuvieran aceitunas... Le pedí entonces que por favor checara con el bartender. El martini no estaba mal, después de todo. No sé si el gerente de un restaurante de comida japonesa deba tener, o no, idea de cómo se hace un martini o que Martini es una marca de vermouth, no el trago en sí. Lo que sí sé es que no me quedaron ganas de pedir otra cosa y eso es malo para el negocio.

El Cinépolis VIP siempre me pareció una sangronada...hasta que entré. Ahora prefiero esto a todas las otras opciones. No me importa que sea más caro porque sí es más cómodo. No hay filas, no tengo que esperar media hora parada a que empiece mi película, los asientos son cómodos, hay sushi y venden bebidas alcohólicas...o algo parecido. Hace unos 6-8 meses pedí un cosmo en el Cinépolis VIP de Perisur: error. Desde el primer trago supe que mi cosmo tenía granadina. Mucha granadina y muy poco vodka hacen un pésimo cosmo. Es más, ¿a quién se le ocurre ponerle granadina a un cosmo?

La tercera y última experiencia es la más reciente. Hace un par de meses acompañé a mi hermana y a mi prima al Kash, ubicado en Av. San Jerónimo. Mientras me ponía la aburrida de mi vida, pensé que tal vez un poco de alcohol podía mejorar las cosas. Llegué con Gil a la barra, vimos la carta y pedí, de nuevo, un cosmo. Me lo prepararon, me lo sirvieron y fue entonces cuando escuché las temibles palabras: "A ver pruébalo, ¿cómo me quedó?". Oh! Come on!! Eso es el tipo de cosas que no te molesta escuchar cuando experimentas con tus amigos o cuando le pides algo más allá de una cuba a un familiar, no en un casino. La verdad me dio un poco de ternura el hombre, así que no tuve corazón para decirle que su cosmo sabía a jugo. Él no tiene la culpa de que en un lugar así no contraten alguien con experiencia.

Tomando en consideración estas experiencias es que señalo que la primera cosa que no deberías hacer en el D.F. es pedir un cóctel sólo porque aparece en la carta. Mucho menos deberías esperar que sea una buen cóctel.

Como nota final, una recomendación: El Red Lounge (mencionado en otros posts) es un buen lugar para beber. Buena música, comida rica y buenos cócteles. El típico martini con aceituna les sale bien. Para los que gustan de las variantes de moda, el purple haze o el rojo amanecer son muy buenos. Estos tragos oscilan entre los $75-90.

V.

lunes, 9 de junio de 2008

4 experimentos con palómitas de maíz

Me encantan las palomitas. Cuando voy al cine no puedo evitar comprar, cuando veo una película en mi casa necesito hacer y, si en algún bar hay de botana, siempre termino comiéndomelas. El único problema es que, como con casi todo lo que me encanta, siempre ando buscando la forma de mejorar la experiencia. Así es como descubrí que la coca light sabe mejor muy fría y en lata y que la de 600 ml es la que menos me gusta; que el agua simple sabe muy bien pero sólo cuando está fresca, no caliente ni fría; que algunos tés saben mejor si metes la bolsita antes de que agua hierva y para algunos es mejor meterla después y, finalmente, me gustan las palomitas caseras más que las del cine o las de microondas.

Hice 4 diferentes pruebas con el maíz que compré (100-150 grs es más que suficiente para un fin de semana de muchas palomitas). Las dos primeras fueron con aceite de olivo, la tercera fue con mantequilla y la última con aceite oleico (es el más parecido al típico aceite de cocina). Además de esto utilicé una olla pequeña con asa o mango y tapa. Es muy importante no poner muchos granos en la olla para evitar que se quemen las palomitas o que no entren una vez hechas. Una forma sencilla de saber cuanto es "suficiente" es asegurarse que los granos no cubran el fondo de la olla. Dicho esto, el procedimiento y los resultados:

1.- Aceite de olivo, una pizca de azúcar y sal:
  • Aún cuando desde el principio eso del azúcar me sonó extraño, más de un página lo recomendaba así que decidí hacer el intento. Puse el aceite en la olla, suficiente para que apenas cubriera el fondo. Encendí el fuego y agregué el azúcar. Esperé unos segundos a que se calentara el aceite y después puse los granos en la olla con un poco de sal. Enseguida puse la tapa y esperé a escuchar el primer tronido. Una vez que las palomitas empezaron a hacer ruido empecé a mover la olla constantemente en círculos (no todo el tiempo). Cuando los tronidos fueron siendo menos seguidos apagué el fuego sin quitar la tapa y sin dejar de mover la olla. Poco después finalmente removí la tapa.
  • Un pequeño porcentaje de los granos quedaron sin hacer. En general las palomitas sabían bien, excepto por las del fondo. Al parecer la "pizca de azúcar" fue mucho. Algunas de las palomitas se caramelizaron. Otras quedaron muy saladas.
  • Sería interesante intentar poner más azúcar y ver si se puede hacer palomitas dulces de esta forma. El problema es que las palomitas dulces casi no me gustan.
2.-Aceite de olivo y sal
  • Repetí todo el experimento anterior, esta vez sin azúcar y puse mucha menos sal en el aceite.
  • Una vez que las palomitas ya estaba en el plato les puse más sal. (otro consejo de foros de internet)
  • Esta vez quedaron mucho mejor. Se alcanza a notar el sabor del aceite de olivo. Contrario a lo que pensé es agradable.
3.- Mantequilla y sal
  • ¿Se nota que me gustan las palomitas saladas? Bueno, eso no importa.
  • Puse la mantequilla, muy poca sal, y encendí el fuego. Hay que poner los granos cuanto antes ya que la mantequilla se quema rápido.
  • Repetí todo lo antes descrito de mover la olla circularmente y escuchar el tronar de los granos etc.
  • Nuevamente puse más sal al final.
  • Pues, quedaron ricas, la mayoría. La mantequilla da buen sabor pero es difícil de manejar. Se quema muy rápido y el aspecto de las palomitas es de quemado. No saben a quemado (bueno, tal vez un par).
  • Muchos granos quedaron sin tronar o a medio hacer. Aproximadamente 1/5 del total.
4. Aceite oleico y sal
  • Puse el aceite, muy poca sal y encendí el fuego. Puse lo granos y la tapa.
  • Repetí los pasos anteriores. Incluso lo de la sal al final.
  • ¡Tenemos una combinación ganadora!
  • El color y sabor de las palomitas fue el mejor de todos.
  • Prácticamente todos los granos se hicieron.
¿Por qué comparto todo esto? No sé, supongo que me emociona haber encontrado una receta que me satisfaga. Pobre Gil, a él le gustan las palomitas de caramelo. Bueno, siempre están las del cine, que por cierto, creo que son las que más le gustan.

No más palomitas por la semana.

V.

jueves, 5 de junio de 2008

I´m over it

El otro día mataba el ocio viendo fotografías, páginas de hi5 y de facebook y recordando cosas. Me dí cuenta, una vez más, que cuando uno deja de estar no pasa nada: la gente sigue su vida sin broncas. De momento me sentí un poco mal por todas las bodas a las que no me han invitado, las titulaciones de las que ni me enteré, los amigos que viven en otro lugar y no dijeron adiós, los embarazos que pasaron totalmente desapercibidos, las reuniones a las que no fui invitada... La verdad me dolió ver las sonrisas y los remanentes de momentos en que no estuve. Me dolió pensar en las llamadas que nunca recibí. Luego, casi de inmediato, me pregunté una serie de "porqués" y la respuesta me hizo sonreír.

Es cierto, no pertenezco más. No hay motivo para recibir esas invitaciones ni esas llamadas o para haber estado en esos momentos pues yo seguí mi camino. Fue entonces cuando me fijé en dónde estoy parada. Pertenezco a otros grupos (no son mejores ni peores, simplemente son otros) y me siento cómoda. Ya superé eso de querer que todo el mundo me tome en cuenta. La gente que me importa está a una llamada o un mail de distancia, a veces incluso menos. No me molesta ir cortando con el pasado ni que el pasado corte conmigo. I'm over it.

V.


GCMM

martes, 3 de junio de 2008

Recetas de bebidas para el calor

Para quedar bien o para bajarse el calor en estas fechas:

1.- Yellowjacket:

2 onzas de jugo de naranja (60 ml)
1/2 onza de de jugo de limón fresco (15 ml) [de preferencia el típico limón amarillo gringo]
1 cucharadita de granadina
ginger ale

Combine el jugo de naranja, el jugo de limón y la granadina en un shaker/coctelera con hielo. Agite bien y sírvase en un vaso alto con hielos. Agregue ginger ale y mezcle con un agitador.

2.- Cooler de vino tinto

Limón
4 onzas de vino tinto (Nada de sacar las joyas de la cava. Un shiraz o un merlot barato es suficiente) (120 ml)
4 onzas de refresco de limón (Sprite, por ejemplo) (120 ml)

Recorra el borde de un vaso alto con limón y llene el vaso con hielo. Agregue partes iguales de vino y de refresco y adorne con una rodaja de limón.

3.- Long Island Iced Tea

1/2 onza de vodka (15 ml)
1/2 onza de ginebra
1/2 onza de ron
1/2 onza de tequila
1/2 onza de Cointreau o triple sec
1/2 onza de jugo de limón fresco
refresco de cola
rodajas de limón (de preferencia limón amarillo)
cerezas maraschino

Recorra el borda de un vaso alto (Collins) con limón y llene el vaso con hielos. Combine el vodka, ginebra, tequila, ron, Cointreau y el jugo de limón en un shaker/coctelera con hielo. Agite bien y sirva en el vaso. Agregue refresco de cola y decore con una rodaja de limón y una cereza.

Cheers!

V.


(Recetas tomadas de Waller, James, Drink'-ol-o-gy, The art and Science of the Cocktail, Stewart, Tabori & Chang, New York, 2003).

lunes, 2 de junio de 2008

Viernes de Chicas Católicas y Malteada

Resulta que el día de la madre me regalaron dos boletos para una de las obras de "mejor teatro" (www.mejorteatro.com). Mi hermana y yo decidimos que queríamos ver Chicas Católicas. Teníamos del 10 de mayo al 1 de junio para ir a ver la obra pero, como buenas mexicanas, lo dejamos pasar hasta el último momento, o sea, este fin de semana.

El jueves interrumpimos la sesión de Rockband con Lorena para ir por mi abuela y de ahí al teatro . A partir de eso todo fue en picada. Se nos había hecho tarde, el tráfico estaba espantoso, mi abuela desesperada y no encontrábamos el teatro. Terminamos desesperados, sin ver la obra y perdidos en las calles de la ciudad de México.

Al día siguiente decidimos volver a intentar. Digo, finalmente nos habían regalado los boletos y teníamos ganas de ver la obra. Para futuras referencias, el teatro es el Nuevo Teatro Sala Chopin, ubicado en Álvaro Obregón #302, Colonia Roma. Aviso: ¡No se puede llegar por Insurgentes! Es un rollo. Lo mejor es entrar por Nuevo León. El teatro está junto al Barracuda, así que lo más sencillo es ubicar la flechita fluorescente característica del Barracuda y avanzar dos locales más. Después de perdernos un rato (todavía no sabíamos lo antes mencionado) finalmente dimos con el lugar. El lugar es un auditorio chiquito con potente aire acondicionado que, para mi fortuna, apagaron en cuanto empezó la obra.

Chicas Católicas está compuesta de flashazos de la vida de 4 niñas a lo largo de 6 años de primaria en una escuela de monjas. Todas las actrices representan un doble papel: alumna y profesora y tienen, además, un breve monólogo. ¿Qué tan católicas son las chicas? Bueno, pues no es una crítica voraz a la educación religiosa en México pero tampoco es una apología de la misma. Las chicas temen, rezan, sienten culpa e inclinan la cabeza ante la palabra Jesús pero también dudan, mienten, rechazan, son irreverentes y tienen curiosidad sexual. En resumen, Chicas Católicas es una comedia ligera que provoca recordar el pasado más que a reflexionar sobre la religión y la existencia de Dios. En lo personal me hizo pensar en cómo me llevaba con mis amigas a esa edad. La cantaleta de "córtalas, córtalas" me hizo reír mucho. Supongo que así pasa. Con los años te ríes de lo que en el pasado te hizo llorar. Me encantó el papel de la hermana María Martha y me sentí ligeramente identificada con Ana Lorenzo. Las demás niñas me parecieron una mezcla de muchas niñas que conocí a lo largo de mi vida. Los boletos están en $275 pesos y hay funciones jueves, viernes, sábados y domingos. En la página de internet hay promociones.

Al finalizar la obra y aprovechando la cercanía decidimos ir por una malteada y una hamburguesa al Barracuda. Las malteadas del Barracuda, aunque caras ($54.00) son de las mejores de la ciudad. Mi hermana pidió una de chocolate y yo una de chocolate blanco. El "plus" es que no son simplemente helado con leche en la licuadora. Aquí la malteada tiene pequeñísimos trozos de chocolate y la consistencia es espesa. No como en el Johnny Rockets (otras malteadas excelentes) que de plano cuesta trabajo succionar el líquido, pero suficientemente espesas como para no quedarse con la idea de que uno está bebiendo pura leche. Si visitan el Barracuda no pueden dejar de probar el Long Island Iced Tea ($70). Precaución: Esta bebida de sabor ligero está hecha casi en su totalidad de una mezcla de bebidas. (Prometo hacer otro post para poner la receta pronto. Es ideal para el calor). Las hamburguesas van de los $75 pesos a los $90 y suelen ser muy buenas.



Everybody's working for the weekend!

V.S.

lunes, 26 de mayo de 2008

¡Ah, cómo pega el mezcal!

Retomo mi abandonado blog, ya bien empezado 2008, porque hay más de una cosa que comentar. Antes que nada, el 18 de mayo fui a Fuerza Bruta. ¿Qué si vale la pena? Sí, según yo sí. Sobre lo interactivo del espectáculo: Uno puede salir empapado....o no. La cosa es que me divertí muchísimo. Lo mejor es cuando el escenario deja de estar a tu lado para estar sobre ti. Claro que, después de un rato, duele mucho el cuello.

Dejando Fuerza Bruta de lado, el sábado 24 descubrí que el mezcal se sube muy rápido. Repito: MUY rápido. Elsa nos comentó sobre este lugarcito en la Roma, Mestizo, ubicado en la calle de Chihuahua. Resulta que venden martinis de sabores hechos con mezcal. (No offense para los puristas del martini. Ya sé, eso no es un martini, pero no sé cómo más decirles). Los tragos estaban ricos, bastante fuertes y muy pegadores. Las sillas medio incómodas, pero hay unos silloncitos: precios decentes(55 pesos el martini de mezcal, creo); servicio más o menos. Fue una noche de buenas noticias, anécdotas divertidas, mucho grito y buena compañía.

Se me hace que de ahora en adelante me dedicaré a hacer reseñas de los lugares que visito. Ya veremos si puedo escribir algo pronto. Mientras tanto:

¡Oppa!

V.