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jueves, 28 de agosto de 2008

Temporada de Chiles en Nogada; Café Azul y Oro

Buenas noticias para quienes gustan de este platillo mexicano. Ayer fui con un grupo de amigos (Héctor, se te extrañó) al Café Azul y Oro ubicado en el Espacio Cultural de la UNAM, frente a la Sala Nezahualcóyotl y ví que ya hay Chiles en Nogada. Para quienes nunca han ido, les cuento:

El lugar tiene sus pros y sus contras, debo señalar. La comida es maravillosa. En serio, es buenísima. La presentación de los platillos es excepcional, aunque, si les gusta cómo se ve, esperen a probar lo que pidieron. "La pechuga de pato también está muy buena. Tiene dulce y salado al mismo tiempo", me comenta Abraham mientras pienso en que Pilar nos decía, insistentemente que "Teníamos que probar el pastel de Chocolate Belga". Recomiendo particularmente la ensalada de manzana verde y queso de cabra o la de pera y queso roquefort. Ambas son riquísimas. También hay una buena selección de pastas y carnes. . Además hacen festivales temáticos por temporadas. El chocolate oaxaqueño también es muy bueno, no importa si lo piden hecho con leche o con agua. No dejen de probar los postres. A mí me gusta mucho el mousse de mamey y, en especial, el pay de queso. Hay dos secciones, arriba y adentro o abajo y afuera. Esto se traduce en buenas noticias para los fumadores y los amantes del sol y el aire libre.

En cuanto a los contras, el servicio es raro. En general los meseros son medio impacientes pero no te dejan abandonado a tu suerte ni te presionan para que pidas lo más caro de la carta. No es exactamente malo, pero tampoco te hacen sentir particularmente cómodo al principio. Hay un detalle que sí me molesta mucho: Sólo trabajan con pepsi. ¡Detesto la pepsi! Claro que, si de plano no les entra el refresco, hay agua de sabores y jugos "orgánicos" (de naranja y manzana). Otro detalle: no venden bebidas alcohólicas sí que olvídense de acompañar su platillo con una copa de vino.

Siempre es importante hablar sobre los precios. Es cierto que en el Café Azul y Oro se paga más que otros lugares dentro de la UNAM, pero no por eso caro, al contrario. Ir a este lugar garantiza que uno podrá comer muy bien por un precio justo. El costo por platillo está por debajo de los 100 pesos. El costo de una comida completa (incluyendo postre y café para una larga sobremesa) oscila entre los 120 y 200 pesos por persona.

Si nunca han visitado el Café Azul y Oro (2 sucursales: junto a la sala Neza o en la torre de Ingeniería), ahora es cuando. A lo largo del mes patrio estarán ofreciendo tres tipos diferentes de Chiles en Nogada: dulces, salados y combinados. Aprovechen los últimos días de sol y calorcito y siéntense en la terraza o bien, refúgiense de la lluvia tomando un chocolate caliente en el piso superior.

"El café Azul y Oro es una isla en medio de las artes[...]¿Qué no hay musa para la comida? No hace falta. Todas están ahí representadas: en la danza inmóvil de la ensalada o los ravioles, en la música de la vajilla y los cubiertos, en la historia de la cocina mexicana, en la poesía de los sabores, en la comedia de las pastas, en la tragedia de probar el último bocado." (Los sabores escondidos de la ciudad de méxico. Pueden leer más aquí)

Provecho,


V.

lunes, 18 de agosto de 2008

Comida Italo-Argentina en la Condesa

Hoy fui con Gil a comer al Controne de la Condesa. Ubicado en la calle de Tamaulipas, el Controne es una de las tantas opciones que hay para comer en la zona. El lugar tiene las dimensiones y distribución típica de los restaurantes de la zona. No sé si es porque era lunes y había muy poca gente, pero el servicio fue muy bueno. La comida está deliciosa. Recomiendo ampliamente la pasta (Fetuccini, Fussili o Spaguetti) Costa Azul (tiene mejillones en salsa de vino blanco y camarones). Gil pidió pasta a la Carbonara y también estaba riquísima. Pedimos, además una entrada de provoleta, también muy buena.

En general considero que los precios de la comida son un poco altos, pero accesibles. Las pastas oscilan entren los 70 y 145 pesos. Los cortes de carne van de los 135 a los 195 pesos, pero son cortes de más de 350 gramos. Lo que sí me pareció caro fue el vino. Aunque tienen una variedad muy amplia, las botellas comienzan cerca de los 300 pesos.

Hay un par de puntos malos que tomar en cuenta. En primer lugar, la falta de estacionamiento (una constante en la Condesa). Hay que dejarle el coche al valet, que cobra 30 pesos "más lo que usted quiera cooperar" para dejar tu coche en la calle. Luego, otra constante de la ciudad, que para fumar hay que salirse a la calle. Más allá de eso yo no le encuentro nada malo al lugar.

Creo que es una buena opción para quienes disfrutan de un buen servicio y buena comida. También debe ser tomado muy en cuenta para los amantes del vino, en verdad la variedad que ofrecen es notable. Anteriormente había una sucursal en Río Hondo (por el ITAM), pero nuestro mesero nos informaba que ya sólo queda el de Tamaulipas.

Para más información y para checar las promociones, dar click aquí. En este momento hay un cupón descargable válido por una botella de vino chileno para acompañar el consumo de 4 personas.


Se aceptan felicitaciones por tener 3 años de ser una mujer muy afortunada,

V.

jueves, 31 de julio de 2008

Chocolates Godiva, Edición Twilight


Chocolates Godiva ha lanzado una edición especial de chocolates que muestran la portada del primer libro de la serie junto con la pregunta: ¿Puedes resistir a la tentación?(Can you resist temptation?). Según cuenta el blog de MTV conseguir una barra de chocolate no es tan sencillo como pareciera. Lo peor de todo es que, si del otro lado del río es difícil conseguirlo, hay pocas esperanzas de que nosotros podamos siquiera verlo. Los chocolates Godiva no suelen ser baratos, el blog antes mencionado señala que el precio aproximado es 6 dólares.

Por otro lado, ya se ha confirmado que los libros de Breaking Dawn llegarán a la librerías mexicanas hasta el 18 ó 20 de Agosto. Ni modo, habrá que esperar más.


Quiero un chocolate,

V.

lunes, 9 de junio de 2008

4 experimentos con palómitas de maíz

Me encantan las palomitas. Cuando voy al cine no puedo evitar comprar, cuando veo una película en mi casa necesito hacer y, si en algún bar hay de botana, siempre termino comiéndomelas. El único problema es que, como con casi todo lo que me encanta, siempre ando buscando la forma de mejorar la experiencia. Así es como descubrí que la coca light sabe mejor muy fría y en lata y que la de 600 ml es la que menos me gusta; que el agua simple sabe muy bien pero sólo cuando está fresca, no caliente ni fría; que algunos tés saben mejor si metes la bolsita antes de que agua hierva y para algunos es mejor meterla después y, finalmente, me gustan las palomitas caseras más que las del cine o las de microondas.

Hice 4 diferentes pruebas con el maíz que compré (100-150 grs es más que suficiente para un fin de semana de muchas palomitas). Las dos primeras fueron con aceite de olivo, la tercera fue con mantequilla y la última con aceite oleico (es el más parecido al típico aceite de cocina). Además de esto utilicé una olla pequeña con asa o mango y tapa. Es muy importante no poner muchos granos en la olla para evitar que se quemen las palomitas o que no entren una vez hechas. Una forma sencilla de saber cuanto es "suficiente" es asegurarse que los granos no cubran el fondo de la olla. Dicho esto, el procedimiento y los resultados:

1.- Aceite de olivo, una pizca de azúcar y sal:
  • Aún cuando desde el principio eso del azúcar me sonó extraño, más de un página lo recomendaba así que decidí hacer el intento. Puse el aceite en la olla, suficiente para que apenas cubriera el fondo. Encendí el fuego y agregué el azúcar. Esperé unos segundos a que se calentara el aceite y después puse los granos en la olla con un poco de sal. Enseguida puse la tapa y esperé a escuchar el primer tronido. Una vez que las palomitas empezaron a hacer ruido empecé a mover la olla constantemente en círculos (no todo el tiempo). Cuando los tronidos fueron siendo menos seguidos apagué el fuego sin quitar la tapa y sin dejar de mover la olla. Poco después finalmente removí la tapa.
  • Un pequeño porcentaje de los granos quedaron sin hacer. En general las palomitas sabían bien, excepto por las del fondo. Al parecer la "pizca de azúcar" fue mucho. Algunas de las palomitas se caramelizaron. Otras quedaron muy saladas.
  • Sería interesante intentar poner más azúcar y ver si se puede hacer palomitas dulces de esta forma. El problema es que las palomitas dulces casi no me gustan.
2.-Aceite de olivo y sal
  • Repetí todo el experimento anterior, esta vez sin azúcar y puse mucha menos sal en el aceite.
  • Una vez que las palomitas ya estaba en el plato les puse más sal. (otro consejo de foros de internet)
  • Esta vez quedaron mucho mejor. Se alcanza a notar el sabor del aceite de olivo. Contrario a lo que pensé es agradable.
3.- Mantequilla y sal
  • ¿Se nota que me gustan las palomitas saladas? Bueno, eso no importa.
  • Puse la mantequilla, muy poca sal, y encendí el fuego. Hay que poner los granos cuanto antes ya que la mantequilla se quema rápido.
  • Repetí todo lo antes descrito de mover la olla circularmente y escuchar el tronar de los granos etc.
  • Nuevamente puse más sal al final.
  • Pues, quedaron ricas, la mayoría. La mantequilla da buen sabor pero es difícil de manejar. Se quema muy rápido y el aspecto de las palomitas es de quemado. No saben a quemado (bueno, tal vez un par).
  • Muchos granos quedaron sin tronar o a medio hacer. Aproximadamente 1/5 del total.
4. Aceite oleico y sal
  • Puse el aceite, muy poca sal y encendí el fuego. Puse lo granos y la tapa.
  • Repetí los pasos anteriores. Incluso lo de la sal al final.
  • ¡Tenemos una combinación ganadora!
  • El color y sabor de las palomitas fue el mejor de todos.
  • Prácticamente todos los granos se hicieron.
¿Por qué comparto todo esto? No sé, supongo que me emociona haber encontrado una receta que me satisfaga. Pobre Gil, a él le gustan las palomitas de caramelo. Bueno, siempre están las del cine, que por cierto, creo que son las que más le gustan.

No más palomitas por la semana.

V.